“El fin es mi principio”
La película tiene un enfoque positivista sobre el largo recorrido de una vida, de la vejez, la muerte y el compromiso con la familia.
El protagonista, Tiziano Terzani, debido a una enfermedad terminal, ve acercarse el final de su vida, decide reunirse con su hijo Folco para mantener con él unas valiosas conversaciones sobre la vida que ha llevado.
Aceptando su destino con la serenidad propia del que ha frecuentado las filosofías orientales durante gran parte de su vida, Terzani rememora los hechos que han marcado su existencia y la de los suyos.
La película nos muestra desde el punto de vista de Tiziano Terzani, que la llegada de la muerte solo es un cambio, pero que eso no nos puede impedir que en nuestros últimos días, disfrutemos de la compañía de nuestros seres queridos.
Hace unas semanas navegando en Internet me topé con esta gran película la cual se relaciona mucho con mi blog y el curso de Desarrollo III que me encuentro cursando en donde se tocan temas de envejecimiento, adultos mayores, etc.
Es inevitable no tocar el tema de la muerte dentro de este contexto ya que es parte de nuestro proceso vital.
La película me hizo cuestionarme ¿Le tenemos miedo a morir?
La idea de la muerte en nuestra sociedad se presenta como algo que no debería ocurrir, algo intolerable y sumamente triste. El hombre rechaza la idea de que su vida culmina con la muerte; rechaza la muerte misma, también cuando es repentina. El hombre quiere vivir; todo hombre quiere seguir viviendo. Por esta razón, espontáneamente considera la muerte como el mal mayor de su existencia, el mal que de algún modo encierra, expresa y hace culminar todos los demás males.
Por otro lado, imaginemos por un momento ¿como sería el mundo si las personas nunca fueramos a morir? Posiblemente la forma de actuar y de ver la vida no tendría una razón.
Sin la muerte, nuestra existencia no tendría un sentido.
El saber que algún día seremos solo un recuerdo (agradable o desagradable, eso dependerá de nuestros actos) nos insta a buscar un sentido a nuestra vida.
El hecho de saber que moriremos nos hace dar más sentido a nuestra vida y ofrece la posibilidad de valorar lo que somos, lo que tenemos y lo que con nuestro esfuerzo construimos. ¿Por qué si la muerte es tan importante para vivir la vida, le tememos tanto? Creo que la vida es como el estrés, es ese algo, esa sal, que nos permite darle sabor a la vida, pero que si no aprendemos a tolerar y manejar puede convertirse en un arma de doble filo que a la larga pueda afectar nuestra existencia.
Sin la muerte, nuestra existencia no tendría un sentido.
El saber que algún día seremos solo un recuerdo (agradable o desagradable, eso dependerá de nuestros actos) nos insta a buscar un sentido a nuestra vida.
El hecho de saber que moriremos nos hace dar más sentido a nuestra vida y ofrece la posibilidad de valorar lo que somos, lo que tenemos y lo que con nuestro esfuerzo construimos. ¿Por qué si la muerte es tan importante para vivir la vida, le tememos tanto? Creo que la vida es como el estrés, es ese algo, esa sal, que nos permite darle sabor a la vida, pero que si no aprendemos a tolerar y manejar puede convertirse en un arma de doble filo que a la larga pueda afectar nuestra existencia.













